Selección de futbol panamá contra argentina con Felipe Baloy

Felipe Baloy, de capitán histórico a estratega del futuro

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Hector Nuñez

¿Quién soy? Pues según mi pasaporte, soy Héctor Núñez y según lo vivido, soy periodista y marketero.

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En el panteón del fútbol panameño, pocos nombres resuenan con la autoridad y el respeto que evoca Felipe Baloy. Durante casi dos décadas, fue el muro inquebrantable de la ‘Marea Roja’, el líder que no conocía el miedo y el hombre que gritó el primer gol de Panamá en una Copa del Mundo. Hoy, en el arranque de 2026, el ‘Eterno Capitán’ ha cambiado los botines por la pizarra táctica, asumiendo uno de los retos más delicados y trascendentales de su carrera: dirigir a la Selección Sub 17 de Panamá con un objetivo claro, la Copa Mundial de la FIFA Catar 2026.

La reciente designación de Baloy por la Federación Panameña de Fútbol (FEPAFUT) no es un premio a la nostalgia, sino el reconocimiento a una transición exitosa hacia los banquillos. Sin embargo, la pregunta que ronda en la afición y en la prensa especializada es válida: ¿Podrá el ídolo trasladar su jerarquía del campo al área técnica y moldear a las futuras estrellas del fútbol nacional?

La forja de un carácter: trayectoria del jugador

Para entender qué tipo de entrenador es y será Felipe Baloy, es imperativo revisar la madera de la que está hecho el jugador. Su carrera no fue un camino de rosas, sino una escalada basada en el físico, la disciplina y una lectura defensiva privilegiada.

Desde sus inicios en el Eurokickers y el Sporting 89, Baloy mostró que el fútbol local se le quedaba pequeño. Su paso por Colombia (Envigado, Independiente Medellín) fue la escuela que pulió su técnica, pero fue en México donde se consagró como una leyenda de la CONCACAF. En la exigente Liga MX, Baloy no solo sobrevivió, sino que dominó. Vistiendo las camisetas de Rayados de Monterrey y Santos Laguna, ‘Pipe’ se convirtió en sinónimo de títulos, levantando trofeos de liga y siendo reconocido repetidamente como uno de los mejores defensores del continente.

Su liderazgo natural lo llevó a portar el brazalete de capitán de la selección nacional durante años, siendo el eje de una generación dorada que incluía a figuras como Blas Pérez, Jaime Penedo y Luis Tejada. Pero el destino le tenía reservada una página exclusiva en los libros de historia: el 24 de junio de 2018, en Nizhni Nóvgorod. Ante Inglaterra, y con el marcador en contra, Baloy se lanzó en plancha para conectar un remate que venció a Jordan Pickford. Ese gol, el primero de Panamá en un Mundial, fue el broche de oro a su carrera y el símbolo de que, con Baloy, la entrega nunca se negocia.

Del césped al banquillo: un ascenso meteórico

El retiro no apagó la llama competitiva de Baloy. A diferencia de otros exjugadores que tardan años en encontrar su rumbo, él se preparó concienzudamente para ser entrenador. Su irrupción en la Federación Panameña de Fútbol (FEPAFUT)fue una declaración de intenciones.

Al mando del Tauro FC, Baloy demostró rápidamente que no era un técnico novato cualquiera. Su gestión del vestuario y su planteamiento táctico lo llevaron a conquistar el título del Torneo Clausura, silenciando a los escépticos que dudaban de su capacidad estratégica. No se conformó con el éxito de clubes; su paso previo por la Selección Sub-19, con la que obtuvo la medalla de plata en los Juegos Centroamericanos, sirvió como laboratorio para entender la psicología del jugador joven panameño.

Estos logros recientes validan su capacidad para desempeñar el papel de seleccionador Sub 17. Baloy ha demostrado que sabe ganar y, más importante aún, que sabe cómo exigir a sus jugadores el estándar profesional que él mismo mantuvo durante su carrera.

El reto Sub 17 y las estrategias rumbo a Catar 2026

Ahora, con la mirada puesta en el Mundial de Catar 2026 —que bajo el nuevo formato de la FIFA se celebra anualmente, elevando la exigencia competitiva—, Baloy enfrenta un desafío distinto. La categoría Sub-17 es volátil; se trabaja con adolescentes en plena formación física y mental. Aquí, el entrenador debe ser también mentor y psicólogo.

1. La disciplina como pilar fundamental

La primera estrategia de Baloy será, indudablemente, la profesionalización temprana. El técnico sabe que el talento sobra en los barrios de Panamá, pero que la mentalidad es lo que separa al jugador local del élite internacional. Su presencia impone respeto inmediato, y es probable que implemente un régimen de disciplina férrea, similar al que vivió en el fútbol mexicano y brasileño (durante su etapa en Gremio).

2. Solidez defensiva y transición rápida

Tácticamente, se espera un equipo que refleje la identidad de su técnico: ordenado atrás y agresivo en la recuperación. En sus declaraciones recientes sobre rivales y entrenamientos, Baloy ha enfatizado el dinamismo. Para el Premundial de CONCACAF y el Torneo del Sol en México (su primera prueba de fuego este enero), Baloy buscará un bloque compacto que sepa sufrir sin desordenarse, una carencia histórica en las categorías inferiores de la región.

3. Scouting y competencia interna

«No nos enfocamos en un solo jugador, miramos a todos», declaró recientemente. Esta es una estrategia clave. Baloy está ampliando el radar de búsqueda, consciente de que Panamá debe aprovechar tanto el talento de la LPF como el de los juveniles que militan en el extranjero. La competencia interna será feroz; nadie tendrá el puesto asegurado por el apellido o por el club de procedencia.

4. Preparación para la alta intensidad

El Mundial en Catar exigirá un despliegue físico brutal. El cuerpo técnico de Baloy priorizará la preparación atlética para que el equipo pueda sostener el ritmo durante los 90 minutos ante potencias europeas o africanas. La experiencia de Baloy enfrentando a delanteros de talla mundial le permite enseñar a sus defensores los trucos del oficio que no aparecen en los manuales: el uso del cuerpo, la anticipación y el juego aéreo, facetas donde Panamá tiene un biotipo privilegiado que debe explotar.

Un futuro prometedor

El camino hacia Catar 2026 comienza ahora. Los torneos preparatorios en México y las eliminatorias de la CONCACAF en febrero serán el termómetro real de este proyecto.

Felipe Baloy tiene ante sí la oportunidad de trascender nuevamente. Ya no con un gol histórico, sino moldeando a la generación que defenderá la camiseta nacional en la próxima década. Si logra inyectar en estos jóvenes tan solo una fracción del carácter, la garra y el profesionalismo que lo definieron como jugador, Panamá no solo competirá por un boleto al Mundial, sino que soñará con ser protagonista. El ‘Capitán’ ha vuelto, y la tropa está lista para seguir sus órdenes.

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