La selección de España en el Mundial de fútbol
¿Quién soy? Pues según mi pasaporte, soy Héctor Núñez y según lo vivido, soy periodista y marketero.
La Selección Española afronta el Mundial de fútbol con la responsabilidad de llevar la etiqueta de favorita para optar por el título en el campeonato que se disputa este verano en Estados Unidos, México y Canadá. Con Luis de la Fuente en los mandos, el vigente campeón de Europa peleará por su segunda estrella 16 años después. Poco queda vigente de aquella generación dorada que conquistó Sudáfrica en 2010. El gol de Andrés Iniesta en la prórroga pasó a la historia del deporte.
La pega de la Selección Española es el recorrido que ha llevado a cabo en los Mundiales desde entonces. De quedarse sin pasar de fase de grupos en el Mundial de 2014 en Brasil. Además, en 2018 quedó eliminada por Rusia en la tanda de penaltis. Mismo destino el que sufrió cuatro años después en Catar frente a Marruecos. El rendimiento en la Eurocopa o en la Liga de las Naciones no tiene nada que ver con lo que ha reflejado en el gran campeonato que sucede cada cuatro años.
La historia de España: 16 participaciones y sin ganar desde 2010
El contexto de la Selección Española en los Mundiales resulta fácil de comprender. Históricamente, la ‘Roja’ siempre ha sido un combinado modesto y habitual en el campeonato, pero sin llegar a ser de las grandes favoritas. Especialmente, en el tramo final del siglo XX. No obstante, la historia cambió para siempre en la cita de Sudáfrica en 2010. El combinado de Vicente del Bosque hizo escaló hasta la cima en Johannesburgo, en la prórroga y reventando con el 0-1 a Países Bajos.
Fue en el minuto 116 cuando un contragolpe letal que nació en las botas de Jesús Navas llegó hacia la posición de Cesc Fàbregas en la frontal del área. Y el pase mortal en tres cuartos de campo llegó hacia Andrés Iniesta, quien armó la volea que superó a Maarten Stekelenburg. 16 años después, España recuerda con cariño aquel episodio que queda atrás en el tiempo. El problema ha sido la transición que ha tenido que asimilar en todo este tiempo conforme el fútbol evoluciona.
Los problemas, contra todo pronóstico, llegaron en 2014. Campeona del mundo en 2010 y de Europa en 2012, no consiguió pasar de fase de grupos en la cita de Brasil. Chile, Países Bajos y Australia fueron conscientes de la debacle. Los problemas de juego se evidenciaron e incluso se repitieron en la posteridad. Cuando en 2018, con todo el culebrón de la marcha de Julen Lopetegui, volvió a quedarse en el camino y eliminada en la tanda de penaltis ante la anfitriona Rusia.
Aquel episodio se recuerda como uno de los más oscuros en los años recientes de la Selección Española. A horas de debutar en Sochi frente a Portugal, el Real Madrid anunció la contratación del seleccionador Julen Lopetegui. Y entonces, desde la cúpula de la Real Federación Española de Fútbol, Luis Rubiales decidió cesar al entrenador con todo lo que ello supuso. En ese momento, Fernando Hierro asumió el mando y España volvió a quedarse lejos de lo que una vez fue.
El último recuerdo de la Selección Española en el Mundial llegó en Catar, en la edición de 2022. Cuando Marruecos le capturó en las alturas en la tanda de penaltis. En el mismo contexto que le valió a Rusia para sentenciar a la ‘Roja’ cuatro años antes. Con la tarea pendiente de no cesar en un campeonato del mundo, la Selección Española se centra en la actividad de 2026, donde los de Luis de la Fuente no comenzaron con buen pie con un empate sin goles ante Cabo Verde.

Por el momento, la Selección Española ha participado en un Mundial hasta en 16 ocasiones. No es la que más, pero si se encuentra en el cupo de combinados nacionales que más veces han conseguido situarse en el campeonato con el que todo futbolista sueña. No gana desde 2010 y esa presión pesa cada vez más en la percepción de Luis de la Fuente. Conquistó la Eurocopa, perdió la final de la Liga de las Naciones y espera, al menos, llegar a las rondas finales del Mundial de fútbol.
Cambio de modelo: el ‘tiki taka’ soporífero no encaja en el fútbol actual
La Selección Española se ha visto envuelta en un cambio de modelo de juego que ha evolucionado acorde a las demandas del fútbol actual. El juego de ahora pasa por la verticalidad, las ganas de ser protagonista y de no hundirse en campo propio. El ritmo es otro y, en ese sentido, se ha adaptado medianamente bien. El problema llega cuando el ‘tiki taka’ se vuelve soporífero, horizontal y carente de peligro. Este contratiempo fue el que le costó caro ante Marruecos en 2022.
Con Luis de la Fuente, la Selección Española no sirve en ese contexto por la calidad de sus jugadores. La ‘Roja’ se ha vuelto dependiente de sus extremos y de la verticalidad en transición por fuera. Esa clave fue la que le brindó la Eurocopa en 2024 con Lamine Yamal y Nico Williams especialmente involucrados en sus tareas. La joya del Barcelona es la nueva esperanza del combinado nacional para llegar lejos en el que es el primer Mundial del extremo diestro de pierna zurda.
Otra de las claves es el pivote. La posición que Vicente del Bosque elevó al siguiente nivel de la mano de Sergio Busquets ha encontrado a su reemplazo. Ese es el capitán Rodri Hernández, Balón de Oro y ancla indiscutible en el Manchester City. Es el futbolista que comunica a la línea defensiva con los hombres del frente. En ese sentido, Fabián Ruiz se ha vuelto en su compañero inseparable. Sin embargo, esa tendencia ha perjudicado a Pedri González, obligado desde la mediapunta.
El mejor fútbol de Pedri González se ha visto en el Barcelona desde una posición más retrasada que la que habitó en Las Palmas. Luis de la Fuente le maneja más al frente para liberarle del trabajo más pesado del que se encarga Rodri Hernández. Pese a ello, la Selección Española tiene buenos argumentos para defender que puede llegar lejos e incluso optar al título en el Mundial de fútbol. Son 16 años sin ganar y la presión de obtener la ansiada segunda estrella insiste.
Cómo analizar a España en apuestas del Mundial
España llega al Mundial 2026 con argumentos sólidos para competir por el título, pero también con dudas derivadas de su historial reciente en la competición. Su nueva generación de jugadores y cambio de estilo representan una oportunidad para redefinir su identidad en el torneo. Para entender su verdadero potencial, será fundamental analizar su rendimiento partido a partido, tanto desde el plano deportivo como en el enfoque de apuestas.