Russell Westbrook: El rey del triple-doble de la NBA
¿Quién soy? Pues según mi pasaporte, soy Héctor Núñez y según lo vivido, soy periodista y marketero.
Russell Westbrook protagonizó una de las carreras más singulares en la historia de la NBA. El 12 de agosto de 2026, a los 37 años, anunció su retiro después de 18 temporadas marcadas por una intensidad y una capacidad atlética extraordinarias, marchándose como MVP, nueve veces All-Star y, sobre todo, como el jugador que convirtió el triple-doble en una parte habitual del paisaje de la liga.
Su historia comenzó en UCLA y dio el salto definitivo en el Draft de 2008. Los Seattle SuperSonics lo seleccionaron con el número cuatro poco antes del traslado de la franquicia a Oklahoma City. Allí comenzó a construirse la leyenda de un base explosivo, vertical y prácticamente imparable cuando atacaba el aro, que terminaría formando junto a Kevin Durant y James Harden uno de los núcleos jóvenes más recordados de las últimas décadas.
Westbrook fue evolucionando hasta convertirse en una superestrella. Su temporada más recordada llegó en 2016/17: promedió 31,6 puntos, 10,7 rebotes y 10,4 asistencias, se convirtió en el primero desde Oscar Robertson en 1961/62 en completar una campaña promediando un triple-doble y fue elegido MVP de la temporada.
Westbrook, el rey indiscutible del triple-doble
Si existe una estadística inevitablemente asociada a Westbrook es el triple-doble. El base terminó su carrera con 209 triples-dobles en temporada regular, récord histórico de la NBA, después de superar en 2021 los 181 de Oscar Robertson. Su dominio fue tal que logró promediar un triple-doble durante cuatro temporadas diferentes.
La campaña de su MVP llevó esa capacidad hasta un territorio desconocido. Westbrook consiguió 42 triples-dobles en 2016/17, todavía el récord de la NBA para una sola temporada. Lo que durante décadas había parecido una hazaña excepcional se convirtió con él en una amenaza prácticamente cada noche. Sumando también los playoffs, cerró su trayectoria con 221 triples-dobles.
Pero reducir su legado a esa estadística sería quedarse corto. Westbrook se retiró con 27.176 puntos, 10.351 asistencias y 9.025 rebotes. Es 14.º en la clasificación histórica de anotación y 5.º en asistencias, mientras que sus rebotes representan la mayor cifra conseguida por un base en la historia de la NBA. Además, solamente él y LeBron James aparecen entre los 15 mejores de todos los tiempos simultáneamente en puntos, asistencias y robos.
El anillo, la gran espina de su carrera
Westbrook consiguió prácticamente todos los grandes reconocimientos individuales a los que podía aspirar un jugador. A su MVP hay que añadir los nueve All-Star, dos premios de MVP del All-Star Game, dos títulos de anotación, tres de asistencias, nueve selecciones All-NBA y su inclusión en el Equipo del 75.º Aniversario de la NBA. Sin embargo, hubo un premio que siempre se le resistió: el campeonato.
La ocasión en la que estuvo más cerca llegó muy pronto. En 2012, Oklahoma City alcanzó las Finales con aquel jovencísimo equipo encabezado por Durant, Westbrook y Harden. El Thunder conquistó la Conferencia Oeste, pero se encontró con el Miami Heat de LeBron James, Dwyane Wade y Chris Bosh, que se impuso 4-1. Westbrook nunca volvería a disputar unas Finales de la NBA.
Oklahoma estuvo nuevamente muy cerca en 2016, cuando llegó a dominar 3-1 a los Golden State Warriors en las Finales del Oeste antes de perder la serie. Después llegó la salida de Durant y Westbrook asumió definitivamente el liderazgo de la franquicia. Su extraordinaria campaña de MVP fue la mejor respuesta individual posible, pero el éxito colectivo nunca volvió a alcanzar las mismas cotas.
El anillo terminó convirtiéndose así en la gran ausencia dentro de un palmarés individual extraordinario. Westbrook buscó nuevas oportunidades lejos de Oklahoma, compartió equipo con varias superestrellas y aceptó roles cada vez diferentes conforme avanzaba su carrera, pero ningún proyecto terminó llevándolo nuevamente hasta las Finales.
18 temporadas y siete franquicias
Los primeros 11 años de Westbrook estuvieron ligados a Oklahoma City. Allí disputó 821 partidos de temporada regular y fue el lugar donde pasó de joven promesa a MVP, construyendo la parte fundamental de su legado en la NBA. Su identificación con el Thunder terminó siendo mucho mayor que con cualquiera de las franquicias por las que pasó posteriormente.
Su salida en 2019 abrió una segunda etapa mucho más itinerante. Jugó sucesivamente para Houston Rockets, Washington Wizards, Los Angeles Lakers, LA Clippers, Denver Nuggets y Sacramento Kings. En total, Westbrook vistió la camiseta de siete franquicias durante sus 18 temporadas. Su último curso fue el 2025/26 con Sacramento, donde todavía promedió 15,2 puntos y 6,7 asistencias en 64 encuentros.
Sus números definitivos ayudan a dimensionar su trayectoria: 20,9 puntos, 8,0 asistencias y 6,9 rebotes por partido a lo largo de 1.301 encuentros de temporada regular. Más allá de los grandes récords que dejó por el camino, esas medias muestran la extraordinaria capacidad que tuvo durante prácticamente dos décadas para influir en diferentes apartados del juego.
También dejó una huella que resulta más difícil expresar mediante estadísticas. Durante sus mejores años, Westbrook llevó al extremo una forma de jugar basada en la velocidad, la agresividad hacia el aro y una energía competitiva constante. Pocos bases de su generación produjeron tanto en tantos apartados diferentes y todavía menos consiguieron hacerlo durante tanto tiempo.
¿Es Russell Westbrook un jugador de Salón de la Fama?
La ausencia de un campeonato formará inevitablemente parte de cualquier análisis sobre su carrera. También habrá debate alrededor de su estilo, de sus porcentajes de tiro o de algunas de sus etapas después de abandonar Oklahoma. Pero cuando se observa el conjunto de su trayectoria, su candidatura al Salón de la Fama parece prácticamente indiscutible.
El debate parece todavía más claro cuando se analiza la dimensión histórica de sus números. Westbrook no solamente acumuló reconocimientos individuales, sino que modificó la percepción de lo que podía producir un base en la NBA. Su capacidad para anotar, asistir y rebotear a niveles extraordinarios durante tantos años le permitió alcanzar registros que parecían reservados para jugadores de características completamente diferentes.
No pudo marcharse con el anillo que habría completado su currículum, pero sí con un lugar propio dentro de la historia de la NBA. Durante 18 temporadas, Russell Westbrook jugó a una velocidad y con una intensidad difíciles de replicar. Los 209 triples-dobles figuran como la cifra más reconocible de su legado, pero detrás de ellos queda la carrera de uno de los bases más particulares y productivos que ha visto la liga.