Golden State Warriors vs Boston Celtics: dos dinastías en contra
¿Quién soy? Pues según mi pasaporte, soy Héctor Núñez y según lo vivido, soy periodista y marketero.
Los Golden State Warriors, la última gran dinastía de la historia de la NBA, y los Boston Celtics, la franquicia más laureada de la competición, vuelven a tomar el pulso a la liga tras el parón por el All-Star con la gran duda de Stephen Curry y la esperanza en los de verde de poder ver de nuevo a Jayson Tatum esta temporada. Se especula que incluso a finales de mes o principios de marzo.
| Partido | Estadio | Fecha | Hora | ¿Dónde Ver? |
| Golden State Warriors vs Boston Celtics | Chase Center de San Francisco | 19/02/2026 | 22:00 hrs | NBA League Pass |
¿Hay motivos para soñar en los Warriors?
La temporada 2025‑26 de los Golden State Warriors se ha convertido en un punto de inflexión para una franquicia que lleva años moviéndose entre la nostalgia de su dinastía y la necesidad de reinventarse para seguir siendo competitiva. Tras un curso anterior marcado por la irregularidad y por la lesión de Stephen Curry, el equipo afrontó esta campaña con una mezcla de urgencia y esperanza. La llegada de Jimmy Butler III, junto con el regreso de un Curry sano, generó expectativas elevadas sobre la posibilidad de volver a competir por el título.
El equipo venía de cerrar la temporada 2024‑25 con un récord de 48‑34, séptimos del Oeste, tras un inicio titubeante que se estabilizó gracias al impacto inmediato de Butler. Ese cierre alimentó la narrativa de que los Warriors aún tenían combustible competitivo, siempre que su núcleo estuviera sano y rodeado de piezas adecuadas.
Sin embargo, la realidad de la 2025‑26 ha sido más compleja. Aunque Curry, Butler y Draymond Green siguen siendo el corazón del equipo, también son un año más veteranos, en una liga donde el ritmo y la explosividad de equipos jóvenes —como Oklahoma City— marcan tendencia. La gran pregunta que rodea a Golden State es si este núcleo puede seguir compitiendo al máximo nivel o si su ventana se está cerrando.
A nivel de plantilla, los Warriors realizaron movimientos significativos durante el verano. Incorporaron a jugadores como Al Horford, De’Anthony Melton, Seth Curry, Will Richard y Alex Toohey, mientras que se despidieron de Kevon Looney y otros secundarios. Estas adiciones buscaban reforzar la profundidad, mejorar la defensa exterior y añadir tiro, elementos que habían sido inconsistentes la temporada anterior.
En la cancha, el rendimiento ha sido irregular. Cuando Curry está disponible, el equipo muestra una ofensiva fluida y peligrosa, capaz de competir con cualquiera. Su liderazgo y su capacidad para generar ventajas siguen siendo el motor del equipo. Butler, por su parte, aporta físico, defensa y un perfil competitivo que complementa bien a Curry. Green continúa siendo el eje táctico, tanto en la organización ofensiva como en la estructura defensiva.
No obstante, la edad del núcleo se nota en la continuidad física y en la capacidad para sostener ritmos altos durante largos tramos de temporada. Los Warriors han alternado rachas positivas con caídas abruptas, especialmente cuando alguno de sus veteranos ha estado ausente o limitado. La defensa, históricamente un sello del equipo, ha tenido momentos de solidez, pero también lagunas preocupantes ante equipos más jóvenes y atléticos.
A pesar de estas dificultades, Golden State sigue siendo un equipo peligroso. Su experiencia, su capacidad para ejecutar en momentos decisivos y la presencia de Stephen Curry lo mantienen como un contendiente potencial, aunque ya no con la consistencia de años anteriores. La temporada 2025‑26 está siendo, en esencia, una prueba de resistencia para un proyecto que se niega a desaparecer, pero que necesita demostrar que aún tiene margen para competir al más alto nivel.
¿Un anillo sorpresa en los Celtics?
La temporada 2025‑26 de los Boston Celtics ha estado marcada por un desafío monumental: competir sin su máxima estrella, Jayson Tatum, quien sufrió una rotura del tendón de Aquiles durante las semifinales de la Conferencia Este en mayo de 2025. La lesión, ocurrida en un momento crítico del proyecto deportivo de Boston, obligó a la franquicia a replantear su identidad, su rotación y sus aspiraciones en una Conferencia Este cada vez más exigente.
Desde el inicio del curso, la narrativa dominante ha sido cómo sobrevivir sin el jugador franquicia. Jaylen Brown ha asumido el rol de líder absoluto, cargando con la responsabilidad ofensiva y convirtiéndose en el eje sobre el que gira el sistema de Joe Mazzulla. La ausencia de Tatum también ha obligado a Boston a profundizar en su plantilla, dando más protagonismo a jugadores de rol y jóvenes que, en circunstancias normales, tendrían menos minutos. La reducción salarial impuesta por el nuevo convenio colectivo añadió otra capa de complejidad, limitando la flexibilidad del equipo para reforzarse.
A pesar de estas dificultades, los Celtics han mostrado resiliencia. Su defensa, históricamente uno de sus pilares, ha mantenido al equipo competitivo en numerosos encuentros. Sin embargo, la irregularidad ofensiva y la falta de una referencia clara en momentos decisivos han sido evidentes. La temporada, hasta ahora, ha sido una prueba de resistencia más que una exhibición de dominio.
En medio de este panorama, la gran incógnita ha sido el posible regreso de Jayson Tatum antes del final de la campaña. Aunque inicialmente se especuló con que se perdería toda la temporada, el propio jugador ha alimentado la esperanza de un retorno. En septiembre de 2025, Tatum declaró públicamente que no descartaba jugar este mismo año, subrayando que su rehabilitación era intensa y orientada a volver al máximo nivel. “No he dicho que no vaya a jugar este año”, afirmó, dejando claro que su objetivo es recuperarse al 100% sin descartar un regreso prematuro.
Las noticias más recientes han reforzado ese optimismo. En este mes de febrero, se informó que Tatum había sido autorizado a comenzar a practicar con los Maine Celtics, el equipo afiliado en la G League. Este paso es significativo: implica que su recuperación avanza mejor de lo esperado y que su retorno podría producirse antes del cierre de la temporada regular o incluso de cara a los playoffs, si Boston logra clasificarse, algo que tiene prácticamente hecho.
Aun así, el equipo mantiene cautela. La prioridad es la salud a largo plazo de su estrella, y nadie dentro de la organización quiere precipitar un regreso que pueda comprometer su futuro. Pero la sola posibilidad de que Tatum vuelva ha insuflado energía al vestuario y a la afición, que ve en su retorno una oportunidad para transformar una temporada complicada en una historia de resiliencia y renacimiento.
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