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Open de Australia 2026: Los favoritos del primer Gran Slam

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Hector Nuñez

¿Quién soy? Pues según mi pasaporte, soy Héctor Núñez y según lo vivido, soy periodista y marketero.

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El Open de Australia 2026, primera Grand Slam de la temporada tenística, ya está en marcha, con múltiples jugadores buscando la gloria en Melbourne.

Más allá de los favoritos y el desarrollo del torneo, desde Codere te traemos un análisis de los condicionantes de este torneo, con una pista muy especial y unas condiciones climáticas únicas que hacen de la competición una de las más difíciles y exigentes del circuito. ¿Qué se necesita para triunfar en la Rod Laver Arena?

Las características de la superficie

El primer Grand Slam de la temporada se disputa sobre una superficie dura. Con un ya clásico y característico color azul, las pistas del Open de Australia acostumbran a ser rápidas, aunque debido a sus materiales no tanto como otras.

Por su composición, el Open de Australia busca un equilibrio entre la velocidad que ofrecen tradicionalmente las pistas duras y un mayor control de la bola, lo que consiguen con un bote mucho más amortiguado que ayuda al desarrollo de peloteos, aunque con una potencia muchísimo mayor a los que se pueden producir en superficies como la tierra batida.

Con un ritmo de bola intermedio (lejos de ser tierra y tampoco la velocidad que puede ofrecer una pista de hierba como la de Wimbledon), los botes son mucho más regulares que en otras superficies, lo que también ayuda a los jugadores a posicionarse ante de golpear, permitiendo luego impactos de mayor fuerza sin sacrificar precisión.

El clima es un factor diferencial

Al margen de la superficie de la pista, uno de los factores más importantes del Open de Australia siempre es el clima. Y es que el primer Grand Slam del año se disputa en pleno verano austral, con altísimas temperaturas que ponen a prueba la condición física de los jugadores, sobre todo en aquellos partidos que se alargan a cinco sets en las horas con más calor.

Pese a que la pista y toda la estructura está adaptada y fabricada para absorber el menor calor posible, además de contar con un techo retráctil en las pistas principales, los mareos y golpes de calor en pleno partido suelen ser una imagen habitual del torneo, especialmente en los últimos años.

Por ello, la capacidad de resistencia a nivel físico es una característica fundamental de cara a tener opciones al título, con los favoritos teniendo que dosificarse y tratando de cerrar rápidamente los partidos para no estar más tiempo de la cuenta sobre las abrasivas pistas de este Open de Australia, que llega además en un mes de enero en el que los tenistas no están en el punto más álgido de su preparación.

Una pista que premia la agresividad

Con estas características fundamentales, tanto a nivel de composición como ambiental, está claro que el Open de Australia acostumbra a premiar el juego agresivo. Los grandes pegadores cuentan con una gran ventaja, pues pueden poner en juego todo su arsenal ofensivo con muchísima precisión, disminuyendo los errores no forzados durante el choque.

Eso sí, el juego agresivo tiene que ir de la mano de un gran fondo físico, pues de nada vale golpear con dureza una y otra vez si el tanque de gasolina del jugador se agota demasiado pronto. Las temperaturas extremas son una prueba para todos los jugadores, con aquellos con más fondo y aguante teniendo una ventaja a medida que el partido se alarga.

Por el bote más amortiguado, se trata de una de las pistas duras y rápidas más técnicas de todo el circuito, pues permite ejecutar una gran variedad de golpes de manera precisa, siendo muy habituales los largos intercambios con golpes duros tanto de derechas como de revés.

El estilo de Sinner se adapta a la perfección

Con todos estos requisitos y características para dominar el torneo, no es de extrañar que el máximo favorito este curso y el ganador de las dos últimas ediciones haya sido Jannik Sinner. Y es que el tenista italiano tiene las cualidades perfectas en su juego para ser el rey de Australia, sucediendo así al ya veterano Novak Djokovic, que logró 11 coronas en Melbourne.

El transalpino acostumbra a ofrecer un juego casi robótico, con golpes duros, rápidos y ajustados al fondo y las líneas laterales de la pista, lo que unido a un buen saque le da una enorme ventaja. Además, su enorme movilidad conecta a la perfección con ese bote algo más amortiguado de la pista, permitiéndoles llegar a un gran número de bolas y conectar con las mismas de manera agresiva.

También hay que destacar la gran capacidad de esfuerzo a nivel físico de Sinner, siendo quizá junto a Alcaraz los dos mejores jugadores del circuito cuando el duelo se alarga. Además, la facilidad de Sinner para cerrar partidos de manera rápida ante rivales inferiores le ahorra mucho desgaste, algo clave en pleno verano austral y que puede marcar la diferencia con el paso de los días.

Las características del italiano, con capacidad de conectar muchísimos golpes duros y potentes, son similares a las que en el circuito femenino ofrece Aryna Sabalenka, que se ha convertido en la referencia de la WTA en un Open de Australia que ha ganado en dos ocasiones y en el que ha alcanzado una final en las tres últimas ediciones del certamen.

Al margen de estos, jugadores como Ben Shelton, con un enorme servicio y un primer golpe agresivo tras la devolución o Alexander Zverev, con una gran potencia, se adaptan también muy bien a este Gran Slam. Ni qué decir tiene Carlos Alcaraz, que combina potencia y versatilidad a partes iguales, aunque el español está un paso por detrás de Sinner en este torneo.

Un torneo para jugadores potentes y de gran resistencia

En definitiva, este Open de Australia se presenta como un torneo ideal para que los principales pegadores del circuito luzcan, aunque siempre combinando su potencia con una gran técnica, capacidad de movimiento y, claro está, una enorme resistencia que les permita aguantar las duras condiciones climáticas del verano austral. Por ello no es de extrañar que jugadores como Novak Djokovic y Roger Federer sean los que más han ganado el torneo, pues eran capaces de combinar potencia, agresividad y una excelente condición física.

Aquellos tenistas como Jannik Sinner, Carlos Alcaraz o Aryna Sabalenka, que destacan en cada uno de estos aspectos, tienen mucho terreno andado en Melbourne y lógicamente parten como principales favoritos a la corona en este Grand Slam, aunque no hay que olvidarse de jugadores y jugadoras como Alexander Zverev, Ben Shelton o Madison Keys.

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