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Francia en el Mundial de 2026: El principio del fin

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Hector Nuñez

¿Quién soy? Pues según mi pasaporte, soy Héctor Núñez y según lo vivido, soy periodista y marketero.

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Francia llegó al Mundial de 2026 con la condición de favorita y con el objetivo de volver a pelear por el título. Su recorrido fue convincente hasta las semifinales, donde se encontró por primera vez con un rival de máxima entidad. España fue superior y se impuso por 0-2, poniendo fin al sueño francés de conquistar una nueva estrella. La derrota no solo supuso la eliminación, sino también el cierre de una etapa histórica. Tras más de una década al frente del combinado nacional, Didier Deschamps se despidió del banquillo francés, dejando atrás una de las épocas más exitosas que se recuerdan en la Selección.

El inicio de una dinastía: el Mundial de 1998

El verano de 1998 marcó un antes y un después en la historia del fútbol galo. Francia conquistó el primer Mundial de su historia como anfitriona tras imponerse con autoridad a Brasil (3-0) en la final disputada en el Stade de France. Aquel equipo, dirigido por Aimé Jacquet, combinaba talento, físico y equilibrio, con jugadores como Zinedine Zidane, Didier Deschamps, Marcel Desailly, Lilian Thuram, Bixente Lizarazu, Emmanuel Petit o Youri Djorkaeff. Más allá del título, aquella selección sentó las bases de una cultura competitiva que convertiría a ‘Les Bleus’ en una referencia permanente del fútbol internacional.

Dos años después confirmó que no había sido una generación aislada. En la Eurocopa de 2000 derrotó a Italia en la final gracias al recordado gol de oro de David Trezeguet y logró un histórico doblete Mundial-Eurocopa, algo reservado únicamente a las grandes selecciones.

Años de transición y regreso a la élite

Tras aquellos éxitos llegaron temporadas más irregulares. Francia cayó de forma sorprendente en la fase de grupos del Mundial de 2002 sin marcar un solo gol y tampoco logró destacar en la Eurocopa de 2004.

Sin embargo, el equipo volvió a renacer en el Mundial de Alemania 2006. Con Zidane liderando a una generación veterana, Francia eliminó a España, Brasil y Portugal antes de alcanzar una nueva final mundialista. El desenlace fue cruel. Tras el empate frente a Italia, el partido se decidió en la tanda de penaltis, quedando marcado para siempre por la expulsión de ‘Zizou’ después de su famoso cabezazo a Marco Materazzi.

Aquella derrota cerró definitivamente la etapa de la generación campeona del mundo. Durante los años siguientes, el combinado galo atravesó uno de sus momentos más complicados, con una Eurocopa discreta en 2008 y un Mundial de 2010 desastroso, marcado por conflictos internos que dañaron seriamente la imagen de la selección.

La llegada de Deschamps y el inicio de una nueva etapa

En 2012, la Federación Francesa apostó por Didier Deschamps para reconstruir el proyecto nacional. El antiguo capitán de la selección campeona del mundo regresó con el objetivo de devolver estabilidad, competitividad y una identidad reconocible a un grupo que necesitaba recuperar el prestigio perdido.

Su primera gran cita fue el Mundial de Brasil 2014. Francia mostró una imagen renovada, alcanzó los cuartos de final y cayó por la mínima ante Alemania, la a la postre futura campeona del torneo. Aunque la eliminación dejó cierto sabor amargo, el campeonato sirvió para comprobar que el equipo había vuelto a competir entre las mejores selecciones del mundo.

Dos años después llegó la Eurocopa de 2016, disputada precisamente en Francia. Impulsada por el extraordinario torneo de Antoine Griezmann, máximo goleador de la competición, la Selección Francesa alcanzó la final tras eliminar a Alemania en semifinales. Sin embargo, Portugal sorprendió a los anfitriones con un gol de Éder en la prórroga, dejando escapar un título que parecía destinado a quedarse en casa.

El segundo Mundial y la consolidación de una generación histórica

El gran éxito de Deschamps llegó en Rusia 2018. Francia conquistó su segundo campeonato del mundo después de completar un torneo prácticamente impecable. La mezcla entre juventud, talento y experiencia convirtió al combinado galo en el equipo más completo de la competición.

Aquella plantilla reunió futbolistas de enorme nivel como Hugo Lloris, Raphaël Varane, N’Golo Kanté, Paul Pogba, Antoine Griezmann, Olivier Giroud, Blaise Matuidi y un jovencísimo Kylian Mbappé, que con solo 19 años se convirtió en una de las grandes estrellas del campeonato.

La victoria por 4-2 sobre Croacia en la final confirmó el éxito del proyecto iniciado seis años antes por Deschamps, que igualó un logro reservado a muy pocos: ganar el Mundial como jugador y como seleccionador.

Francia, un fijo en las grandes finales

Lejos de conformarse, Francia mantuvo su nivel competitivo durante el siguiente ciclo. En 2021 conquistó la Liga de Naciones de la UEFA tras derrotar a España en la final, un título menor que un Mundial o una Eurocopa, pero importante para confirmar la continuidad del proyecto.

El siguiente gran objetivo fue el Mundial de Catar 2022. Pese a las numerosas bajas antes del torneo, Deschamps consiguió construir otro equipo competitivo. Francia volvió a plantarse en la final gracias al liderazgo de Mbappé, Griezmann y una plantilla muy sólida.

La final frente a Argentina está considerada como una de las mejores de la historia de los Mundiales. Tras un espectacular empate a tres goles y un triplete de Mbappé, el campeón se decidió en la tanda de penaltis, donde Argentina terminó levantando el trofeo. Aunque Francia no logró revalidar el título, confirmó que seguía siendo una de las grandes potencias del fútbol internacional.

Desde el Mundial de 1998, Francia ha disputado cuatro finales mundialistas (1998, 2006, 2018 y 2022), conquistando dos títulos y quedándose a las puertas en otras dos ocasiones. Muy pocas selecciones pueden presumir de una regularidad semejante durante más de dos décadas.

La generación de Griezmann y el nacimiento de un nuevo proyecto

Uno de los grandes referentes de esta etapa ha sido Antoine Griezmann. El atacante se convirtió durante años en el cerebro ofensivo de Francia gracias a su visión de juego y su influencia en los momentos decisivos. Junto a él destacaron Hugo Lloris, Raphaël Varane, Olivier Giroud, Paul Pogba y N’Golo Kanté, futbolistas que sostuvieron el éxito de la selección durante casi una década.

Con el paso del tiempo, esa generación ha cedido el protagonismo a un nuevo grupo liderado por Kylian Mbappé. A su alrededor han crecido jugadores como Aurélien Tchouaméni, Eduardo Camavinga, William Saliba, Jules Koundé o Bradley Barcola, llamados a mantener a Francia entre las grandes potencias del fútbol mundial.

Mbappé en la copa del mundo 2026

El final de una era

El Mundial de 2026 puso punto final a una de las etapas más exitosas de la historia del fútbol francés. La derrota frente a España en semifinales significó el adiós de Didier Deschamps tras catorce años como seleccionador. Aunque el cierre definitivo será en el tercer y cuarto puesto.

Su balance es sobresaliente: campeón del Mundial de 2018, de la Liga de Naciones en 2021, subcampeón de la Eurocopa de 2016 y del Mundial de 2022. Más allá de los títulos, consolidó a Francia como una selección acostumbrada a competir por los grandes campeonatos.

Con su marcha se cierra un ciclo iniciado en 2012 que devolvió a los ‘Bleus’ a la élite del fútbol mundial y deja el testigo a una nueva generación llamada a mantener ese legado. Zidane cogerá su relevo.

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